martes, 23 de noviembre de 2010

Artículo: A D. Manuel Sevillano

José Cesar Molina Brito

“Sobre ti, construiré mi iglesia, tu serás la piedra angular de la misma “. Esas fueron las palabras que Jesucristo le dijo a Pedro. Y desde entonces, muchos han sido los sucesores de aquel humilde pescador, que el hijo de Maria, eligió para ser el primer pregonero de su mensaje. El primer sacerdote de este ejercito cristiano, absolutamente invencible por mucho que quieran empeñarse un grupo de políticos nacionales.
Desde entonces, Pedro, ha tenido sucesores, no solo en el majestuoso Vaticano, sino también en lugares, quizás mas importantes, como son en las pequeñas ciudades y pueblos. Uno de esos lugares, es mi amada Cortegana, y creo que en ese sentido, ahora debo de darle la razón a un viejo amigo, que cuando se conoció la noticia de la llegada del nuevo párroco corteganés, me dijo, “ aun no estamos en Diciembre, pero ya nos ha tocado, el gran gordo de Navidad “. Y creo, que tenía razón, porque durante un año, Don Manuel Sevillano ha “revolucionado” la iglesia y el mundo cristiano en esta bella mujer transformada en pueblo. Ha cambiado por completo, el amor y la fe, que parecía dormida durante años, en Cortegana. Y todo ello, el padre de las palabras que configuran estas líneas, pudo comprobarlo personalmente, en mi última visita a Cortegana, cuando junto con mi grupo de amigos y alrededor de Don Manuel, improvisamos en el mismo Paseo, una charla amigable, una charla convertida, a su vez en lección de humanidad y de fe que nos regaló este soldado del ejercito de Jesucristo que se ha entusiasmado con la misión encomendada, resucitar definitivamente la fe y el cristianismo en Cortegana. Y esa idea, mientras lo escuchaba, me fue llenando de ilusión, me fue invadiendo de esperanza, me fue embargando de cierta emoción para revivir en estos momentos difíciles de crisis y de falta de valores sociales y morales siempre es importante. Me di cuenta, como Don Manuel, se ha ganado ya con creces el cariño y el aprecio de todo mi pueblo, con saludos constantes, entre nuestro nuevo párroco y sus vecinos. Este- insisto en ello-sucesor de Pedro, ha llegado a Cortegana, en el momento justo .Llegó a Cortegana, cuando este pueblo lo necesitaba como agua de Mayo. En esa conversación, Don Manuel, nos contó sus aventuras religiosas y sociales durante el ejercicio de su misión cristiana, en la localidad de Almonte. Aventuras, que por supuesto, por mi parte, nunca serán desveladas, porque esas quedan como “secretos de confesión”. Nos desveló su ilusión por hacer mucho mas, en el caminar de la fe amorosa que hace un año emprendió en este pueblo serrano. No lleno de una obsesión, llegar a cada hogar, llegar a cada corazón, llegar a cada vida de todos y cada uno de los corteganeses. Don Manuel Sevillano, lleva en su corazón, y estoy convencido que le ayudara en su trabajo, un amor inmenso. Un amor que nadie podrá robarle. Un amor a Maria. Reflejada con la belleza radiante de su rostro, en Nuestra Señora de la Piedad, y así me lo ratificó en el día de mi despedida cuando, protagonizamos una breve charla, en la sacristía. Don Manuel, esta enamorado de Maria. Pero es un amor espiritual, que puede llegar también al corteganés, para unificar criterios y hermandades. Para llevar en volandas, las viejas tradiciones cristianas. Para potenciar el corazón cristiano de los niños y niñas de Cortegana.

Mientras escribo estas líneas me viene a la memoria, una de las mas populares películas del genial Mario Moreno “Cantinflas “, aquélla, en la que hace el papel de sacerdote, y llega a un pueblo perdido de México, para tratar de implantar con sus métodos, humorísticos, y a la vez humano, la palabra de Dios y la pureza de Maria. Don Manuel Sevillano, mundo cinematográfico aparte, es consciente que tiene la misma misión que la del recordado humorista mejicano. Tal vez, porque en Don Manuel, puede aplicarse aquello que escribía, Arturo Pérez Reverte, “no es preciso recorrer campos de batalla. Hay combates callados e insignificantes en apariencia, que marcan como la mas dramática experiencia “. Si, ese es el combate que nuestro joven párroco, ha tenido, y tiene, desde su llegada, contra la indeferencia y a veces hasta contra el desprecio, que quizás un sector social (afortunadamente mínimo) pueda tener contra el majestuoso poder de la iglesia. Don Manuel Sevillano, estoy convencido, acabará ganando esa batalla, sin utilizar arma, ni estrategias de combates. Sino, manteniendo dos armas vitales la palabra y el amor, .Dos armas absolutamente invencibles, y que puede hacerse más poderosa por la juventud y las ganas de trabajo que nuestro nuevo párroco posee. Lo dicho, en una conversación, Don Manuel, ya se ha ganado el corazón de este corteganés de pro...